Los animales de compañía pueden mejorar nuestra salud

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¿Alguna vez nos hemos parado a pensar cuántos dichos populares, refranes o frases hechas están protagonizados por la alianza del ser humano y los animales domésticos? Probablemente no, pero si lo hiciéramos nos daríamos cuenta de que el tesoro intangible que es nuestra cultura nos ha inculcado el amor por nuestras mascotas como si de un amuleto vital se tratase.


Ya sea en el campo o en la ciudad, son muchas las personas que optan por convivir con animales. Los más comunes en el ámbito doméstico siguen siendo los perros y los gatos, pero en los últimos años hemos asistido al auge de modas como la de hacerse con ejemplares exóticos (véase lagartos, iguanas, papagayos, tortugas, etc.) o con otros más comunes y propios de espacios exteriores (como los cerdos, por ejemplo).


Hace tan solo unos días hemos conocido un estudio científico que certifica lo que ya intuíamos: los animales tienen propiedades terapéuticas.


Salud y compañía animal


Ir a una tienda de mascotas o a un refugio no debe ser una decisión que se tome a la ligera.  Y es que el hecho de comprar o recoger a un animal y llevárnoslo a casa lleva implícita una responsabilidad de larga duración. Eso sí, a cambio de nuestra atención, recibiremos un cheque en blanco que mejorará exponencialmente nuestra salud general.


Una mascota  -sobre todo si se trata de una tan sociable como un perro, por ejemplo- es un aliciente extraordinario para todas las edades, pero es especialmente interesante en la franja infantil y senior. Tanto los niños como los ancianos pueden beneficiarse mucho del contacto con un animal dócil. A los pequeños de la casa les enseña a socializarse y a respetar, a tomar responsabilidades y a compartir. Para los mayores, su presencia constituye todo un revulsivo.


A la vejez, mascotas


Los ancianos suelen ver en las mascotas un aliado fiel en el que volcarse. Y es que éstas aportan vitalidad, actividad, compañía, consuelo, entretenimiento y diversión. Máxime si la persona en cuestión vive sola. Entonces, hasta llegan a convertirse en los centinelas de su salud, alertando de cualquier alteración que perciban en sus dueños mediante ladridos, chillidos, maullidos, etc.  


Una revista científica va ahora más allá y añade que el tener un animal en casa puede reducir el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares. Y es que simplemente con salir a pasear a la mascota, la persona estará realizando una actividad aeróbica regular. Voluntaria o involuntariamente, los animales también cuidan de nosotros y de nuestro corazón.

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