La sobreexposición a los gadgets puede dañar la vista

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El sedentarismo se ha instalado en nuestras vidas. El uso y abuso de las nuevas tecnologías en el hogar nos han convertido en adictos a formas de ocio pasivas. Pasamos cada vez más horas delante de la televisión, el ordenador, los videojuegos y todo tipo de gadgets. Todo ello amenaza con pasarnos factura. Los expertos alertan de las consecuencias que la sobreexposición a sistemas tecnológicos puede tener sobre nuestra salud en general. 


Nuevas tecnologías, antiguas enfermedades


La obesidad y los problemas de peso en general están íntimamente relacionados con la falta de ejercicio físico y un ritmo de vida marcado por la escasa movilidad. La inactividad rutinaria, representada por un número excesivo de horas delante de un televisor, nos hace propensos a desarrollar alteraciones metabólicas y una mayor tendencia a acumular grasas.


La diabetes y la hipertensión también son habituales en personas que optan por las tecnologías en casa para distraerse o trabajar. Pero el uso excesivo de aparatos tecnológicos tiene otras consecuencias. Acaba de publicarse un esclarecedor estudio sobre los efectos que la sobreexposición a los mismos puede tener en la salud de los niños. 


La vista y la tecnología


Todos los gadgets que usamos en nuestro día a día tienen en común su dimensión altamente visual. Y es que las nuevas tecnologías nos conquistan, en primer lugar, por la vista. Tanto los móviles como los ordenadores, las tabletas o los “ebooks” exigen la intervención de nuestros ojos.


La radiación que emiten estos sistemas, enfocados directamente sobre una fuente de luz, provoca fatiga en los usuarios. Al enfocar de cerca este tipo de pantallas electrónicas, los ojos se ven sometidos a un aumento en la capacidad de convergencia. Es en ese punto en el que suelen aparecer falsas miopías. Éstas se manifiestan en cansancio, escozor de ojos, sequedad, picor o parpadeo constante. La visión puede llegar incluso a volverse borrosa. 


Conciencia del riesgo


Los jóvenes y niños, nativos digitales, han convivido con este cuadro patológico de forma natural. Es por ello por lo que no existe una clara conciencia del nivel de riesgo. Isabel Sánchez, desde el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas, recuerda que dichos problemas pueden tener, además, una elevada incidencia en el rendimiento escolar de los menores.


Recomienda un aumento en el tamaño de las letras al leer para evitar la fatiga visual, así como una buena iluminación de la pantalla. De todas formas, considera imprescindible aprender a regular y moderar el tiempo de uso de estos dispositivos.

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