La sanidad UNIVERSAL es posible

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La agenda de las autoridades sanitarias mundiales está llena de buenas intenciones. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la Fundación para la Agricultura y la Alimentación (FAO), son muchas las instituciones nacionales y globales que durante años han venido trabajando en favor de objetivos tan nobles como la erradicación del hambre en nuestro planeta, la mejora de la calidad de vida de las personas o la búsqueda de una mayor equidad en el reparto de la riqueza.


Sus esfuerzos no siempre han contado con el apoyo necesario por parte de los gobiernos occidentales, por lo que su tarea a día de hoy reviste un cierto halo de utopía. Hace tan solo unos días, desde la OMS se lanzaba una llamada de emergencia. Urge crear un sistema sanitario transversal y universal. Por una vez, la economía no debería ser un freno. 


¿Qué se entiende por cobertura sanitaria universal?


Es la posibilidad de recibir asistencia en los centros de salud pública destinados a tal efecto dentro del marco de un país o una región geopolítica concreta sin importar la posición económica, personal o social del paciente. Responde al reconocimiento del derecho a la salud, recogido en la Constitución de la OMS y presente en tratados de las Naciones Unidas sobre derechos humanos, así como en otros tratados regionales. 


¿Por qué es tan importante?


En España disponemos de uno de los sistemas de salud más eficientes de Europa. Sin embargo, la crisis financiera amenaza con alterar sus bases. La limitación del acceso al mismo de los inmigrantes ilegales o el copago sanitario debilitan la universalidad de nuestro programa de salud. Pero nuestro país no es el único en el que la onda expansiva de la economía ha alcanzado de lleno a la salud.


De ahí el llamamiento de la OMS. La falta de un modelo equitativo de asistencia supone no solo una violación de los derechos humanos, sino también un problema de tipo sanitario y económico. La carestía de la atención clínica privada hace que muchas familias no puedan permitirse someterse a determinados tratamientos, mientras que otras deben renunciar a fármacos o consultas especializadas. Sin diagnóstico, las enfermedades se desarrollan peligrosamente.


Y en el caso de los inmigrantes, este punto es especialmente crítico. Por otra parte, la exclusión de las redes de salud pública tendrá un gran impacto económico. El rendimiento del enfermo es nulo o muy bajo, por lo que se ve incapacitado para el trabajo. 


¿Cómo conseguir una sanidad gratuita realmente universal?


Expertos de las Naciones Unidas acaban de convocar una reunión ministerial para tratar este punto en colaboración con el Banco Mundial. Buscan una fórmula para garantizar unos servicios sanitarios de calidad y eficaces. Distintos foros integrados por ministros de finanzas y de sanidad de varios países intentarán trazar una hoja de ruta en la que la sociedad civil también tenga voz. Esperemos que en este caso, las buenas intenciones den su fruto. 

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