La homeopatía se convierte en la nueva medicina infantil

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La medicina alternativa tiene cada vez más adeptos. Los cócteles de medicinas alópatas despiertan cada vez más recelo y se intenta promocionar la recuperación de los remedios caseros que tan buenos resultados cosechaban entre nuestros antepasados. Aunque las patologías han cambiado, la homeopatía sigue siendo un recurso interesante. Muchos padres confían en ella para tratar a sus hijos. 


¿Qué es la homeopatía?


Es un método terapéutico basado en el principio de similitud. Éste se formula según la ley de que al enfermo ha de administrársele en dosis bajas una sustancia que, en dosis altas, puede provocar síntomas semejantes a los suyos en pacientes sanos. Consiste, esencialmente, en conocer exactamente los paralelismos entre el medicamento y la enfermedad.


Para ello echa mano de sustancias orgánicas, minerales y vegetales que activan las defensas y nuestro sistema inmunitario. Así, el cuerpo puede luchar de forma autónoma contra los agentes patógenos, los virus y las bacterias que lo amenazan, para conseguir recuperar el equilibrio. 


¿Cuáles son las ventajas de este método?


La homeopatía es muy apreciada por usar sustancias naturales para el tratamiento de diversas patologías. De hecho, los medicamentos prescrita carecen de toda agresividad farmacológica, por lo que no presentan efectos secundarios o contraindicaciones. Ambos principios hacen de la homeopatía un recurso especialmente indicado para pacientes sensibles como embarazadas, lactantes, niños, ancianos o diabéticos. 


La homeopatía y los niños


Los últimos estudios estiman que alrededor de un 40% de los usuarios habituales de remedios homeopáticos son menores. En general, el objetivo es curar catarros, otitis o infecciones recurrentes. La doctora Inmaculada González-Carbajal, autora del libro Doctora, y esto que me ha dado, ¿para qué es?, defiende el poder individualizador de dicha medicina frente a la tradicional. En ningún caso la homeopatía debe entenderse como automedicación por parte de los padres.


Cada niño es una realidad distinta, por que lo que el boca a boca no suele ser efectivo. En lactantes y niños de menos de 2 años se recomienda recurrir a la homeopatía dispensada en glóbulos para que los succionen o los tomen disueltos. Las gotas son más bien para los mayores de 2 años, pues tienen un contenido alcohólico elevado. La homeopatía infantil está especialmente indicada en tratamientos prolongados. 

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