La falta de descanso puede estar relacionada con el alzheimer

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Un descanso suficiente y reconfortante es esencial para el equilibrio de nuestro organismo y nuestro bienestar emocional. Mucho se ha hablado sobre la relación existente entre las variaciones en el peso de las personas y el estrés o los problemas para conciliar el sueño. Sin embargo, no ha sido hasta ahora cuando hemos conocido la incidencia de las patologías del descanso sobre el desarrollo de alzheimer


El sueño y la memoria


La Sociedad Española del Sueño (SES) ha venido insistiendo en los últimos años en las diferentes consecuencias que pueden tener las alteraciones del sueño en nuestra vida cotidiana. El insomnio primario, por ejemplo, afecta a los mecanismos de consolidación de las nuevas memorias (aquellas que nuestro cerebro genera al exponerse por primera vez a un determinado estímulo). Todas las fases del sueño son necesarias por igual, pues cada una de ellas está caracterizada por una actividad eléctrica cerebral propia. 


¿Falta de descanso y alzheimer?


El doctor José María Gaztelu insistía en su intervención en la XX Reunión Anual de la Sociedad Española del Sueño celebrada en 2011 en la estrecha relación entre la carencia de alguna de las fases ordinarias del sueño y el desarrollo de alteraciones de la memoria. Es por ello por lo que se considera que la falta crónica de descanso puede desencadenar procesos de neurodegeneración, menguando las capacidades cognitivas del individuo.


Los últimos estudios realizados en este campo indican que en las fases previas a la manifestación del alzheimer (fases de deterioro cognitivo leve de tipo amnésico) se registra una disminución sustancial de la fase de sueño REM. Desde la Universidad de Berkeley (California) se habla ahora de un “camino disfuncional” que explica la relación entre el deterioro cerebral, los problemas para conciliar el sueño y la falta de memoria. En la revista Nature Neuroscience pueden encontrarse las últimas conclusiones en esta materia. 


Tratamiento para mejorar el descanso


Existen medidas concretas y específicas para intentar restablecer la pérdida de los ritmos de actividad-descanso. Los tratamientos farmacológicos están encaminados a contribuir a reimplantar una correcta higiene del sueño. Sin embargo, deben ser complementados con la creación de rutinas concretas como acostarse a la misma hora siempre o reducir la actividad física progresivamente para favorecer la relajación nocturna. 

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