El alcoholismo podría estar relacionado con nuestros genes

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El alcoholismo, junto con el tabaquismo y la drogadicción, es uno de los mayores problemas de salud pública que registra nuestra sociedad. Aunque la dieta mediterránea, considerada una referencia en materia nutricional, incluye dentro de sus recomendaciones la ingesta moderada de vino, el abuso del mismo puede entrañar graves riesgos. 


Alcoholismo y patologías asociadas


El consumo excesivo de alcohol tiene numerosas consecuencias, tanto a nivel personal como social. Las alteraciones del organismo del alcohólico pasan por la falta de apetito, los trastornos del sueño, la hipertensión o la anemia. Muy a menudo, presenta también otras patologías asociadas como: impotencia sexual, temblor en las manos e incluso problemas gástricos (diarreas) que, a largo plazo pueden desembocar en gastritis o úlceras gastrointestinales.


El alcohólico es también susceptible de padecer trastornos hepáticos (hepatitis y cirrosis), pancreatitis crónica (normalmente aguda), déficits vitamínicos, problemas inmunitarios, alteraciones cardiovasculares y neurológicas, demencia y psicosis. Socialmente, el enfermo se vuelve irritable, disminuyendo también su rendimiento laboral. 


¿Cómo se detecta el alcoholismo?


Los síntomas de esta patología giran en torno a la negación de la misma, la alteración de la personalidad del enfermo, la aparición de temblores en períodos de breve o prolongada abstinencia, el descuido de la higiene y la alimentación personal, la incapacidad para controlar el consumo de alcohol.


El alcoholismo en nuestros genes


Un grupo de investigadores de la Universidad del País Vasco apunta a que existe una frecuencia de variantes genéticas relacionadas con el alcoholismo en nuestro país. En un artículo publicado en la revista especializada Addiction.


Según David Celorrio Herrera, han podido determinar que la adicción depende de un desorden del sistema que regula la dopamina, al ser este neurotransmisor el que modula el sistema de recompensa en el cerebro. El 70% del alcohol ingerido es metabolizado por enzimas codificadas por los genes ADH1A-ADH1B-ADH1C, ADH4, ADH6, ALDH2 o CYP2E1.


Se asocia, pues, la dependencia del alcohol con la existencia de polimorfismos en genes metabólicos en ambos sexos. El perfil del alcohólico en potencia sería: hombre, fumador, gran consumidor de carne y de poca fruta y verdura, profesional con poca formación académica y sedentario. 

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