El acné es una de los problemas dérmicos de la adolescencia

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Si pensamos en problemas de la piel, puede que la primera imagen que se nos venga a la mente sea la cara de un joven cubierta de erupciones purulentas. Y es que el acné en todas sus acepciones es una de las patologías dérmicas más habituales. Tendemos a asociarlo con la etapa de la pubertad, y con razón. Aunque también puede darse a otras edades, su mayor virulencia se registra en la transición de la infancia a la madurez. El acné es, en gran medida, cosa de adolescentes.


¿Qué es el acné?


Todos podemos sin duda evocar las manifestaciones más habituales de esta enfermedad de la piel. Sin embargo, nos cuesta mucho más definir exactamente qué es lo que la provoca. Esta afección de la piel, de carácter inflamatorio, suele presentarse en forma de puntos negros, blancos, granos o quistes. Es el resultado del bloqueo de los poros, provocado por una producción excesiva de grasa en las glándulas sebáceas.


Acné, pesadilla juvenil


En realidad, el acné tiene mucho que ver con los procesos hormonales. Cuando el cuerpo comienza su proceso de maduración, las hormonas ejercen un efecto de estímulo de las glándulas sebáceas. Aumenta así el ritmo de secreción de lípidos. En casos extremos -y es ahí cuando se originan los brotes de acné- dichas glándulas pueden llegar a volverse hiperactivas.


Las bacterias cutáneas se ven atrapadas en el torrente de grasa y las células muertas de la piel, por lo que tienden a generar una infección más o menos grave. Afortunadamente para quien lo sufre, el acné tiende a remitir con el paso de los años. No es demasiado frecuente en adultos, aunque puede darse. De todas formas, las mujeres son más propensas a padecerlo. El motivo no es otro que los cambios hormonales que registran en su organismo, asociados al ciclo menstrual.


A pesar de que no existe una cura radical para esta patología, existen tratamientos farmacológicos y cosméticos para el acné que presentan resultados excelentes. Desde las cremas específicas a lociones o geles, pasando por peelings o exfoliaciones, son múltiples las estrategias para mejorar el aspecto de la piel dañada. El acné no tiene ya por qué convertirse en una pesadilla adolescente.

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