Cómo prevenir problemas de salud en viajes exóticos

Sobre las disfunciones sexuales en las mujeres
septiembre 11, 2016
Descubren una proteína contra las ETS
septiembre 12, 2016

Mayo supone el pistoletazo de salida para comenzar a planificar las vacaciones de verano.  Tras un invierno particularmente duro y las lluvias persistentes que han castigado a gran parte de España, es momento de pensar en un pequeño -o grande- descanso que nos recargue las pilas física y psicológicamente. Eso sí, hay que tener bien presente que determinados destinos requieren medidas sanitarias excepcionales.


Viajar… ¿es un placer?


Cada vez que hacemos un desplazamiento, sea más o menos largo, nuestro organismo tiende a resentirse. Los cambios en nuestros hábitos alimenticios o de sueño pueden trastocar el equilibrio del cuerpo. Los viajes cortos suelen conllevar un nivel relativo de fatiga y cansancio, que a veces se complican con estrés al intentar llegar al destino dentro del horario previsto o a causa de imprevistos en la jornada. Son los trayectos largos, sin embargo, los que suelen pasarnos más factura.


El jet lag es el mal más frecuente en los desplazamientos en avión, sobre todo si cruzamos distintos husos horarios. Los trastornos gástricos también son comunes, sobre todo el estreñimiento derivado de las variaciones en la dieta o la acidez de estómago.


Viajes exóticos: ¿problemas sanitarios a la vista?


Los viajes a destinos lejanos están cada vez más de moda. Queremos explorar culturas diferentes y los medios de transporte actuales cada vez nos lo ponen más fácil. De todas formas, hay que recordar que determinados países o zonas no dejan de entrañar ciertos riesgos para nuestra salud. Si viajamos a sitios en los que las medidas higiénicas son más que cuestionables, es imprescindible prestar atención a las recomendaciones de las autoridades sanitarias al respecto.


Las vacunas contra la malaria o el dengue son muy recomendables. Además, siempre podemos hacernos de forma preventiva con un tratamiento para enfermedades como la diarrea del viajero, los mareos o el jet lag. Como bien decían nuestras abuelas, más vale prevenir que curar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *